Nos encontramos a finales de octubre, momento clave para los socios de Bodegas Pegaláz, ya que ya finaliza la época de la vendimia y comienza el bonito camino de crear su nueva producción de vinos Firé que tanto esperan sus clientes.
Esta reconocida Bodega situada en la Hoya de Huesca, al lado del pueblo Santa Eulalia de Gallego, llama mucho su atención dado a que se encuentra semienterrada en una colina, totalmente integrada en el entorno y rodeada de sus viñedos y un frondoso bosque. Con su arquitectura única, gracias a esas cristaleras con vistas a los maravillosos Mallos de Riglos, unas formaciones rocosas que dan el nombre a el vino Firé, es inevitable no quedar impresionado, aún así, ni esto ni el vino son la parte más destacable de este negocio, sino quien lo dirige.
Bodegas Pegaláz es una empresa familiar liderada por Jorge Senar, el alma de Pegaláz con el que tuvimos el placer de hablar y conocer lo que tanto significa para el haber llevado a cabo este proyecto que desde pequeño siempre fue un sueño: “Creemos que la clave para una vinificación exitosa es el trabajo en equipo y hemos reunido un equipo con experiencia y pasión inigualables. Me siento muy afortunado de poder compartir esta pasión con mis dos hijas, Anabel y Victoria; y mis yernos, José Alberto y Javier, sin ellos esto sería imposible.”

Como comentabamos anteriormente, la bodega esta rodeada de su propio cultivo, unos viñedos de secano, los cuales gracias a la altitud y latitud del terreno se vuelven idóneos para el buen desarrollo de la uva. Además, a esto se le suma que gracias a la pluviometria de la zona no tienen la necesidad de recurrir a las técnicas de riego artificial, consiguiendo así un vino con acento, tal y como lo denominan ellos, elaborado en las tierras de las aguas bravas del Río Gállego.
Hablamos con Alberto y Anabel, socios de la bodega, los cuales nos explican todo el procedimiento el estricto control del viñedo que hay durante todo el año, como se va haciendo un seguimiento exhaustivo del proceso de las uvas para así siempre contar con la mejor calidad. Además, algo poco común a día de hoy en el resto de los viñedos, en Bodegas Pegaláz siguen apostando por una vendimia manual, es decir, dejan de lado las maquinas, y a ir recolectando toda y cada una de las uvas a mano para separarlas en cajas pequeñas, que posteriormente se llevaran a pie a la bodega para poder hacer una estricta selección uva a uva. Muchas gente no entiende el por que de mantener este proceso así con toda la maquinaría que existe a día de hoy, “Esta dedicación, esfuerzo y pasión que ponemos en el proceso, es lo que queda reflejado en el sabor e historia de nuestro vino. Ir disfrutando cada pequeño paso es lo que nos hace diferentes.” nos comenta Alberto. Y como bien dicen sus aficionados, es por esa dedicación que siempre consiguen ofrecer el mejor producto a sus clientes.
Una vez seleccionada la recolecta, comienza el proceso de elaboración el cual se realiza en depósitos de dimensiones pequeñas para unos 5.000 o 6.000 kg. Esta se hace mediante una maceración en frio, gracias a la cual consiguen extraer todas las propiedades de la uva para proceder a una fermentación cuidada y lenta, previa a la penultima parte del proceso, la maceración post-fermentativa, con la que se van consiguiendo las características únicas por las que triunfan sus vinos Firé.
Para finalizar y antes de ser embotellado, tras la fermentación, el vino pasa a la crianza en madera, donde descansará en barricas importadas de roble francés y americano, las cuales siempre se mantendrán en la temperatura y humedad adecuada gracias a encontrarse la bodega semienterrada en una colina.
Ahora, tan solo falta esperar para poder degustar esta nueva producción de Firé, que estamos seguros no pasará desapercibida.
